Las arrugas y líneas de expresión se forman porque, con el paso del tiempo, la piel pierde elasticidad e hidratación, por lo que los movimientos repetidos del rostro comienzan a dejar marcas cada vez más visibles. Los péptidos son pequeños fragmentos de proteínas que actúan como mensajes para la piel: determinadas fórmulas pueden estimular procesos relacionados con el colágeno y la matriz que le da firmeza, ayudando a que las líneas se vean menos marcadas. El NAD⁺, en cambio, es una coenzima esencial que participa en la producción de energía celular y en procesos de mantenimiento y reparación. En simple: los péptidos le indican a la piel qué reforzar y el NAD⁺ apoya la energía que las células necesitan para funcionar correctamente. Al combinar ambos, se ayuda a mejorar la firmeza, elasticidad y capacidad de renovación de la piel, atacando justamente los factores que hacen que las arrugas se profundicen y logrando que se vean progresivamente más suaves y menos visibles.